Confíe, abarque y aprópiese de la historia de Israel

En dos libros escritos con sesenta años de diferencia, Cuando la profecía falla (When Prophecy Fails), 1957 y La mente influyente (The Influential Mind), 2017, las conclusiones fueron las mismas: ni los hechos ni la evidencia importan si existe una convicción extremamente profunda.

Preséntele a alguien hechos y cifras y este cuestionará sus fuentes de información. Preséntele a alguien evidencia inequívoca e innegable que va contra sus creencias más arraigadas, ¿y que pasará? Generalmente, cuanto más inteligente sea la persona, mayor será su capacidad para racionalizar información discordante. Es decir, la persona cuestionará los hechos y fuentes de información que se la ha presentado, surgiendo no solo inquebrantable, pero aún más convencido que antes de la veracidad de sus creencias.

¿Cómo se puede aplicar esto al futuro del aprendizaje sobre los orígenes de Israel?

Hace unos años, le hice una presentación a un grupo de dos docenas de educadores en una conferencia sobre la educación de Israel. Les proveí cifras, hechos, y evidencia relacionadas con los treinta años prediciendo la creación del país de Israel en 1948. Los puntos, los cuales procedían de informes del censo, así como de documentación en árabe, hebreo e inglés, proporcionaban conclusiones tremendamente evidentes: las comunidades judías e árabes en Palestina eran radicalmente diferentes en cuanto a la composición sociológica, la solvencia financiera, la organización política, y la preocupación por los demás.

La audiencia desplegó el significado de la evidencia frente ellos, la brecha entre las comunidades era enorme en varias categorías socioeconómica-políticas. Un esquema organizacional, demográfico y físico para un estado judío se estaba rápidamente evolucionando antes de que Hitler invadió Polonia en 1939; la comunidad política árabe palestina era disfuncional y la economía rural se estaba colapsando. Fuentes de datos árabes reconocieron esas realidades.

No obstante, esa no fue la conclusión a la que llegó un profesor líder en la educación de Israel. Según él, y otros sentados alrededor del salón, la evidencia todavía pintaba a Israel como el responsable principal de la desintegración social palestina en el periodo de 1947 a 1949. El profesor y los demás no estuvieron convencidos al presentarles conclusiones escritas de parte de historiadores árabes palestinos reconocidos quienes sugirieron que la desintegración social interna de los palestinos fue auto infligida. https://israeled.org/wp-content/uploads/2014/10/1945-1949-Reasoned-Views-for- Palestinian-Arabs-dysfunctional-condition2.pdf

Supongamos que usted tiene la creencia, como muchos la tienen, que Israel llegó a existir principalmente a causa de lo que ocurrió en Europa durante los años de 1939 a 1945. Muchos no-judíos y árabes también escogen el punto de vista de que Palestina fue entregada a los judíos como compensación por la pérdida de un tercio de la población judía del mundo durante el holocausto. El consejero especial del presidente de Egipto, Usamah al-Baz dijo en mayo del 2002, “Si no fuese ocurrido los crímenes de los nazis contra los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, el estado judío nunca se hubiera hecho realidad.” Amira Hass escribió en el Haaretz en abril del 2001, “fuese no por el holocausto, el establecimiento de un estado para el pueblo judío [no hubiese ocurrido].”

¿Qué tal si al-Baz y Hass hubiesen sido expuestos a los mismos datos documentales a los que fueron expuestos los educadores de Israel sobre lo que ocurrió en los años anteriores al 1948? ¿Hubiesen cambiado sus puntos de vista respectivos sobre lo que le sucedió a Palestina o a los palestinos en el periodo de 1947 a 1949? ¿Reconocerían alguna culpabilidad o responsabilidad por el colapso de la sociedad árabe palestina?

Evidencia científica y erudición demuestra que antes de llegar a la era del internet, de videos, y de infografías, la condición humana no quería dejar que los hechos se pusieran en medio de las creencias. A esto le agregamos hoy las noticias falsas, la apatía, y la promoción cotidiana de perspectivas políticas parroquiales.

Salvo que todos tomemos pasos para remediar la falta de confianza en la historia y en la evidencia, el pronóstico del futuro en cuanto a la educación de los orígenes de Israel no se ve bien.

La prescripción para aquellos interesados en defender el futuro de Israel se encuentra en la habilidad de conocer y apropiarse de la historia de Israel, no la del lado derecho o izquierdo, sino la historia.

January 5, 2018