Conmocionada por la gravedad de la guerra de Gaza y la inacción en un proceso de negociación palestino-israelí, la ONU ofrece una hoja de ruta diplomática para poner fin a la guerra e iniciar las negociaciones. Liderada por Francia y Arabia Saudita, la declaración afirma la primacía de la Autoridad Palestina como representante político legítimo palestino, aborda la posible reforma del gobierno palestino, busca fortalecer un Estado palestino soberano y económicamente viable que conviva con Israel en condiciones de seguridad, y contiene otras vagas promesas de la Autoridad Palestina. Israel y Estados Unidos rechazan la Declaración. El gobierno israelí se niega a que terceros determinen las líneas generales o el ritmo de las negociaciones con ningún país, ya que las negociaciones afectan la seguridad israelí actual y futura.