Las alianzas biblicas
Dios promete a los judíos una gran nación a cambio del cumplimiento de las creencias y de poner en práctica las leyes.
Dios promete a los judíos una gran nación a cambio del cumplimiento de las creencias y de poner en práctica las leyes.
Las principales motivaciones para la evolución de los judíos para elegir el sionismo incluyeron su incapacidad para lograr la igualdad cívica con sus vecinos no judíos y el aumento de los brotes de antisemitismo desenfrenado. Este relato de la miserable situación económica de los judíos en Europa del Este fue otro ímpetu para que los judíos cambiaran su condición económica, política y social a través de la inmigración.
Los orígenes del movimiento sionista son a menudo considerados sinónimo de la vida y la época de Theodor Herzl (1860-1904). A pesar de su muerte a una edad relativamente temprana, sus ideas se mantuvieron vivas.
El Sherif de La Meca y Sir Henry MacMahon, un funcionario británico en El Cairo, hablando en nombre del Foreign Office, intercambiaron cartas sobre el actual esfuerzo de guerra contra los turcos y el futuro estatus político de tierras árabes específicas en el Imperio Otomano. McMahon dijo entonces y repitió la declaración nuevamente en 1937, que el área de Palestina fue definitivamente excluida de cualquier área que se proporcionara a un líder árabe después de la Primera Guerra Mundial. Los británicos permitieron que el área de Palestina se desarrollara como un ‘hogar nacional para el pueblo judío.’
El Ministro de Relaciones Exteriores de Gran Bretaña promete instalar un Hogar Nacional Judío en Palestina sin causar daño a las poblaciones no-judías, o a los judíos que se encuentran en otros lugares quienes querrían apoyar el hogar judío.
El emir Faisal, en nombre del jerife de La Meca, y Chaim Weizmann, en nombre de la Organización Sionista, intercambian muestras de cordialidad y hermandad entre un futuro Estado árabe y Palestina, donde los sionistas buscan establecer su hogar nacional. Ambos se ofrecen asistencia mutua.
Durante más de un siglo, los líderes árabes y musulmanes han expresado odio hacia los judíos, el sionismo e Israel, aunque algunos también han señalado internamente los fracasos del movimiento nacional árabe palestino.
La clara evaluación de Agronsky de los disturbios de 1936-1939 proporciona una descripción gráfica de la devastación
causada a la economía rural de Palestina y a la mayoría de la población árabe.
En los años 30, David Ben Gurión encontró muchos motivos para establecer un nexo entre el objetivo sionista de autodeterminación y el Gobierno de los Estados Unidos y los judíos de ese país. La presentación del Plan Biltmore (The Biltmore Program), en 1942, marcó el inicio oficial de esta campaña, que había comenzado discretamente a finales de los años treinta para persuadir a los judíos de los Estados.
Cinco historiadores árabes y no árabes detallan la constante desintegración de la sociedad árabe palestina entre 1945 y 1949, citando divisiones sociales internas, empobrecimiento económico, miedo, endeudamiento y disfunción política.
Moshe Sharett insta a los británicos y a Estados Unidos a abrir Palestina para la inmigración judía desde Europa sin restricciones.
A pesar de una postura oficial anti-sionista, el gobierno de Stalin apoyó la partición de Palestina de manera a dar fin allí a la presencia británica, dejando el área abierta a la entrada y la influencia de Moscú.
Este resumen de Palestina (gobierno británico) sobre el funcionamiento del Mandato de Palestina fue escrito especialmente para el Comité Especial de las Naciones Unidas sobre Palestina (UNSCOP) formado en la primavera de 1947 para analizar la futura disposición política de Palestina.
El Acuerdo de Status-Quo es un entendimiento alcanzado entre David Ben-Gurion, entonces presidente Ejecutivo de la Agencia Judía, y los partidos religiosos en el período anterior a que Israel se convirtiera en un estado. En una carta al partido religioso Agudat Israel, Ben-Gurion estipula que en el próximo estado se protegerán leyes judías específicas.
La investigación y los estudios, de alta dedicación, del comité de la UNSCOP proveyó a las Naciones Unidas la opción de dos-estados y soluciones federales para la cuestión de Palestina.
Ningún documento revela mejor la hostilidad que la mayoría de los dirigentes árabes y los Estados árabes tenían en 1947 hacia el sionismo y hacia un posible Estado judío. El Rey saudí señala “que el apoyo de EE. UU. a los sionistas en Palestina es un acto inamistoso dirigido contra los árabes”. Las opiniones del Rey fueron totalmente apoyadas por funcionarios del Departamento de Estado de EE. UU., entre ellos Loy Henderson y George Kennan, que abogaron enérgicamente contra el apoyo del presidente Truman a un Estado judío.
En marzo de 1948, dos meses antes del establecimiento de Israel, el Departamento de Estado de los Estados Unidos trató de revertir el voto de los EE.UU. a favor de la partición para la creación de los estados, árabe y judío, en Palestina. Diplomáticos sionistas trabajaron con fervor en la ONU, Londres y Washington para prevenir la reversión de la decisión política de Estados Unidos. ¿Por qué el Departamento de Estado de EE.UU. se opone tan vigorosamente a la creación del Estado Judío ya desde los años 1940s? Además del anti-semitismo institucional, muy bien documentado, del Departamento de Estado practicado para prevenir la inmigración judía a los estados en los años 1930s y 1940s, había una gran y fuerte impresión de que el estado judío podría alejar el apoyo a Estados Unidos por parte de los estados árabes, especialmente Arabia Saudita.
La Declaración recuenta la conexión judía a la tierra de Israel, el nacimiento del sionismo, y el reconocimiento de la legitimidad de un estado judío por parte de la ONU. También promete que el estado será una democracia para todos sus ciudadanos.
Este informe de 10 páginas, elaborado por el Ministerio de Colonias y Asuntos Exteriores británico, junto con el Informe de la Comisión Real Peel de 1937, constituye uno de los dos mejores resúmenes de la presencia británica en Palestina. Ambos son exhaustivos en cuanto a contenido, detalles y análisis; y ambos fueron escritos desde la perspectiva británica. Se recomienda leerlos junto con el Censo de Palestina de 1931 para comprender mejor la política y las poblaciones que influyeron en la administración británica de Palestina entre 1918 y 1948.
Este borrador hablaba elocuentemente sobre la protección de los derechos individuales, religiosos y civiles para todos. Sin embargo, los derechos civiles individuales en Israel estaban protegidos por una serie de Leyes Fundamentales.
Con un análisis perspicaz, el comandante de la Haganah, Yigal Allon, quien más tarde sería primer ministro de Israel, atribuye los éxitos de Israel a múltiples factores, entre ellos la ausencia de un mando árabe centralizado, la limitada formación militar de los árabes, la subestimación de las capacidades de combate de los árabes locales y el éxito de Israel en la integración de sus ciudadanos en el esfuerzo bélico.
El elogio fúnebre que el jefe del Estado Mayor israelí, Moshe Dayan, pronunció en 1956 en memoria de un guardia israelí asesinado en un kibutz junto a la Franja de Gaza, reafirma los requisitos absolutos para ser israelí: vigilancia, determinación y no dejarse engañar por falsas promesas de paz.
Ben-Gurión elegantemente conecta el moderno Israel desde la redención mesiánica al sionismo, formando al país por medio de la labor y la inmigración, con dos necesidades para permanecer activamente conectados a la diáspora judía y a los valores judíos por medio de la educación.
Sin constitución, los derechos de los ciudadanos y las responsabilidades del gobierno están establecidos en 14 leyes. El poder judicial está cubierto por la Séptima Ley Fundamental, de febrero de 1984.